Jaén Taurino

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Crónicas

Éxito rotundo en Villanueva del Arzobispo con la terna a hombros y lleno en los tendidos

Plaza de toros de Villanueva del Arzobispo. Lleno en los tendidos en tarde excesivamente calurosa

Dos toros de María Cortés Guiomar de Moura para rejones y cuatro de Victoriano del Río para la lidia ordinaria, de correcta presentación y desigual comportamiento.

DIEGO VENTURA: Palmas y dos orejas y rabo
ROCA REY  Blanco y plata Oreja tras aviso y dos orejas
DAVID DE MIRANDA: Rosa y oro Oreja y oreja con fuerte petición de la segunda.

Durante la lidia del segundo fue atendido en la enfermería el sobresaliente David Sánchez “Saleri” tras su sufrir un percance con varias heridas en el rostro que no le impidieron continuar la lidia.

Interpretó la música la Agrupación Musical Villanovense de Villanueva del Arzobispo.

 

Villanueva del Arzobispo parece haber encontrado la fórmula de su éxito para que al llegar septiembre su plaza de toros se convierta en un punto de peregrinaje taurino en la provincia. La multitud de coches que se agolpan a ambos lados de la carretera, kilómetros antes de llegar a su plaza, así lo delatan.

El río de gente que baja o sube camino de su casi centenario coso, conforme el tiempo corre a contrarreloj para que rompa el paseíllo, sinceramente impresiona. Y esto se viene repitiendo así desde hace varios años. Esta vez faltó muy poco hueco en el tendido para lograr colgar el ansiado “No hay billetes”.

Diego Ventura, Roca Rey y David de Miranda conformaron la terna. Los tres salieron en volandas por la puerta grande en esta corrida mixta que contó con toros de María Guiomar Cortés de Moura para el toreo a caballo y del hierro de Victoriano del Río para la lidia a pie.

Ventura, arrollador. Un auténtico ciclón que puso a la plaza en pie en ambos de su lote. En su primero las pasadas en falso en banderillas, por momento y sobre todo el reiterado falló con el rejón de muerte, empequeñecieron una vibrante actuación. Todo lo contrario en el que cerraba plaza donde formó un alboroto de los que hacen vibrar los cimientos de una plaza de toros.

Cuando sacó a Bronce y le despojó de la cabezada para colocar banderillas la plaza se convirtió en un clamor. Y por si fuera poco el rejón de muerte esta vez si fue efectivo a la primera y le concedieron los máximos trofeos.

Tras la actuación de Ventura en ambos toros de su lote apareció en el ruedo un vehículo todoterreno para alisar el piso de plaza. Nada tendría de especial ni reseñable si no fuera porque lucía sobre su techo la bandera blanca y negra de la Ciudad Autónoma de Ceuta. Un detalle, una muestra de solidaridad, un gesto en definitiva que este cronista no puede dejar pasar inadvertido por ser de origen ceutí y haber vivido en primera persona todo lo que en dicha ciudad ha ocurrido. Porque además este gesto tiene el simbolismo de proyectar desde el mundo del toro un apoyo a la Ciudad Autònoma de Ceuta donde la tauromaquia se encuentra inactiva en la actualidad pese a que en otros tiempos sí que vivió intensamente la tauromaquia y la historia asì lo demuestra. Desde aquí, y a quien corresponda:¡Mil gracias!

Roca Rey se presentó en Villanueva del Arzobispo. No es un torero que se haya prodigado mucho en los cosos jiennenses y por ello esta actuación suya era un auténtico reclamo. Se notaba en los tendidos. Durante el tercio de banderillas el matador de toros linarense “Saleri” que actuaba como sobresaliente sufrió un aparatoso percance al ser arrollado y golpeado en la cara bruscamente contra las tablas. Pasó a la enfermería y posteriormente pudo continuar la lidia.

Ya con la muleta el torero de Lima firmó una actuación entonada frente a un toro noble pero con muy poca transmisión. Lo hizo bajo los compases del pasodoble que lleva su nombre y que tiene, curiosamente, esencia de la música andina ya que incluye parte de la melodía de la célebre pieza musical “El cóndor pasa”. Se pegó un arrimón final que hizo vibrar al tendido, siendo premiado con un trofeo. En su segundo, desplegó todo su dominio y ofreció una labor vistosa y variada. No se dejó nada atrás, pero sobre todo toreó muy templado y se entregó por completo ante el público villanovense. Tuvo a un toro de muy buena condición por delante al que muy tibiamente se llegó a pedir el indulto, pero esa petición fue casi testimonial. Obtuvo dos orejas.

Cerraba cartel el onubense David de Miranda. Volvía a una plaza que le apoyó en sus inicios en la profesión, cuando era apenas un becerrista. Más de una década después volver a verlo torear aquí y convertido en uno de los toreros del momento evocaba cierta nostalgia al recordarlo, casi de niño, en festejos de promoción sobre el ruedo villanovense.

Está en un gran momento el torero de Trigueros. En Villanueva lo volvió a demostrar por el sitio que pisa en la plaza, por el toreo que es capaz de desplegar y por una capacidad que va en aumento. Su primero tenía mucha guasa, no permitía concesiones. Estuvo David de Miranda hecho un tío con él.Con mucha firmeza le sacó todo y en el último tramo en el toreo de cercanías terminó de imponerse.

En el último hubo mucha intensidad. Se echó de rodillas para torear con la muleta y siempre toreó muy ajustado. No terminó de colaborar el toro que cerraba plaza, que humillaba poco aunque permitiera la ligazón. El final por manoletinas fue de traca gorda. Fue premiado con una oreja pero lo cierto es que se le pidió con muchísima fuerza la segunda y el palco no atendió la petición, con bronca incluida.

 

Foto: Juan de Dios Gómez

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