Jaén Taurino

El Planeta de los Toros desde Jaén

Crónicas

Víctor Hernández convence con su toreo en su presentación en Linares compartiendo puerta grande con Emilio de Justo y David de Miranda

Ficha de festejo
Plaza de toros de LinaresCoso de Santa Margarita. Menos de media entrada
Seis toros de Román Sorando, bien presentados, siendo ovacionado el tercero en el arrastre.
EMILIO DE JUSTO (Vino tinto y oro) Oreja y oreja
DAVID DE MIRANDA (Azul celeste y oro) Dos orejas y palmas
VÍCTOR HERNÁNDEZ (Malva y oro) Dos orejas y oreja
Al finalizar el paseíllo se interpretó el Himno Nacional. La Asociación Cultural y Musical Alfredo Martos de Linares fue la encargada del acompañamiento musical
Tres horas después de iniciarse el paseíllo la terna cruzaba a hombros la puerta grande en la segunda de feria. Suele ser habitual que en Linares la duración de los festejos en ocasiones se exceda más allá de lo lógico.
El cartel venía marcado principalmente por el regreso de David de Miranda, que viene anunciado dos tardes a la feria de este año. Su actuación el pasado año fue un auténtico impacto, alzándose con el Trofeo Manolete. Su doble comparecencia hace que recaiga sobre él parte del peso de la feria de este año y lo cierto es que su presencia junto a Emilio de Justo y el debutante Víctor Hernández no congregó todo el público que se podría esperar. Esto sorprendió, pues no en vano en los tendidos se comparaba con el cartel de la terna de linarenses advirtiendo que quizás hubiera mejor entrada el día anterior. Preocupante en todo caso una entrada así.
En los chiqueros seis toros del campo bravo de Jaén del hierro de Román Sorando. Un aliciente y un reclamo, pero también una simbólica reivindicación de la importancia que siempre tuvo el Jaén ganadero. Los toros que pastan en Navalentisco propiciaron que el festejo se viviera con mayor lucimiento en su primera mitad y fuera más deslucida en sus tres últimos.
Recibió Emilio de Justo al primero con empaque, con verónicas de mano muy baja y rematando con una larga con mucha torería. Una vez tomó la muleta fue haciéndole las cosas con mucha suavidad toreando por la derecha ligándole los muletazos con buen son. La faena iba cogiendo ritmo pero hubo en el tendido un espectador que precisó urgentemente asistencia médica, se formó cierto revuelo y Emilio de Justo tuvo el señorío de paralizar prudentemente su labor durante unos minutos para facilitar la labor de asistencia en el tendido y en cuanto pudo retomar su faena se enrabietó toreando al natural y aquello subió la intensidad de su toreo y la emoción de los tendidos, teniendo su continuidad en el tramo final cuando se desprendió del ayuda para torear al natural por ambas manos. Dejó una estocada trasera y precisó dos golpes de descabello, siendo premiado con una oreja.
En su segundo Emilio de Justo se salió del guión que nos tiene acostumbrados. Lo recibió con una larga a pies juntos para posteriormente pararlo con el capote toreando por chicuelinas. El toro tenía la virtud de desplazarse muchísimo en cada lance pero el defecto de una fijeza nula. Costaba sujetarlo entre capotazo y capotazo. Brindó al matador local Marcos Linares, ahijado suyo de alternativa. En la muleta el toro fue muy irregular con paradas constantes, perdiendo las manos y echando la cara arriba, defendiéndose con cierto genio y sin posibilidad de lucimiento. Lo mató de una estocada entera que prácticamente lo que le hizo ser premiado.
Las palmas “por Huelva” antes dar suelta al segundo de la tarde fueron el preámbulo a la actuación de David de Miranda. Igual sucedería en el quinto. Había un rún-rún por volver a ver en Linares al torero onubense. Lo recibió toreando muy templado con el capote, con lances lentísimos. Luego se fue a los medios para realizar un quite por gaoneras de enorme quietud, la misma con la que inició la faena de muleta por estatuarios llegando a poner la plaza en pie tras ese inicio. Después llegaría una faena basada en el temple de su toreo, el estatiticimos y un valor seco que le hizo que los pitones puntearan la taleguilla sin mover el toreo ni un centímetro de donde estaba. Se pegó un arrimón metiéndose entre los pitones que hizo subir el voltaje de las emociones. Firmó el epílogo con unas manoletinas finales. Tras un pinchazo dejó una estocada entera y le concedieron las dos orejas.
Su otro oponente fue muy soso en su comportamiento y brusco cuando llegaba el embroque.Aún así David de Miranda lejos de tirar por la calle de en medio sacó su amor propio y dejó unos naturales de frente que deben resaltarse. Tras un pinchazo logró una estocada. Recibió palmas.
Se presentaba en Linares Víctor Hernández. Y lo hizo con el que fue el mejor toro del sexteto que al principio tenía un comportamiento que presagiaba todo lo contrario: por salir suelto en el capote y por berreón. La faena de Víctor Hernández fue intensa de principio a fin, por su pureza y por el enorme valor que tiene este toreo. Se recreó toreando con muletazos poderosos y de gran dominio por ambos pitones. Al natural toreó con mucha profundidad. Cayó de pie en Linares Víctor Hernández con su toreo. Pinchó en un primer intento y posteriormente cobró una estocada, siendo premiado con las dos orejas.
El que cerraba plaza se desplazaba con alegría pero luego poco a poco a menos. Víctor Hernández logró sacarle los muletazos uno a uno, muy firme. Puso la guinda final toreando por manoletinas. Fue premiado con una oreja tras una estocada tendida.
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