Jaén Taurino

El Planeta de los Toros desde Jaén

Sin categoría

El «tercero»

Por Salvador Santoro

Con afán divulgativo, hablaremos de un profesional llamado “tercero” – en la jerga taurina – que junto a los otros dos banderilleros que van “lidiando” (éstos dan capa y parean por delante), forman la cuadrilla de a pie del matador. Con cada diestro siempre actuará un peón más que reses ha de estoquear.

Tradicionalmente, el puesto de tercero lo ocupa el hombre más veterano (las facultades flojean con la edad) o bien aquellos subalternos que no andan demasiado bien con el capote; aunque algunos, desde un principio, se especializan en esta labor, a pesar de tener un sueldo inferior. A continuación, se describe su cometido en la lidia y otras curiosidades de estos “toreros de plata”. El paseíllo lo hace, en medio, de sus dos compañeros. El tercero, está encargado de llamar y cerrar al toro o novillo, de salida, desde el burladero diametralmente opuesto a los toriles. Durante el tercio de varas, se sitúa junto al picador que “hace la puerta”, protegiéndolo de arrancadas intempestivas del burel. Después, tiene que clavar un par de banderillas en cada toro, debiendo saber por ambos pitones, para no ir por el mismo que el rehiletero que abre y cierra el tercio. También, es obligación “saltar a cortar”, a la salida de los pares, en los astados del espada que antecede al suyo en el cartel, estando siempre bien colocado y al quite. Igualmente – es lo que en realidad se cotiza – apuntillará, con rapidez y acierto, los dos del lote de su maestro pues, si marra o los levanta, puede malograr una buena faena, con la consiguiente pérdida de orejas (que él mismo cortará). En tardes de mucho compromiso, en las Ventas de Madrid o en La Maestranza de Sevilla, a veces optan por “pagar la puntilla” al cachetero oficial de la plaza (recordar a Agapito y Lebrija, respectivamente), para liberarse de tanta responsabilidad. En las vueltas al ruedo, suele andar próximo a las tablas para agacharse a recoger las prendas y obsequios que arroja el público desde el tendido.

Un tercero eficiente, es fácil que se coloque con una figura del toreo. Así lo hicieron, los ya retirados: el conocido por “Mollejas”, Emilio Fernández (su hijo ahora tampoco es manco), Manolo Bélmez, los linarenses Antonio Gil y Valentín Rivas, y sorprendentemente en plenitud, el siempre “atinela”, Domingo Navarro, afincado en Valencia.

En activo hay una amplia nómina, de la que por citar solo algunos, entresacamos al curtido Manolo Rubio, al que en San Isidro-2014, un “marrajo” de Victorino Martín, le produjo una grave lesión al tratar de apuntillarlo, actuando a las órdenes de Antonio Ferrera. Además, nombrar a Guillermo Barbero, a la saga de hermanos apodados “Niño de Santa Rita”; el zamorano Javier Gómez Pascual (que también le hace a la crítica taurina en la Cadena SER); Fernando Sánchez, un portento con los palos; Jesús Arruga, valiente recortador, et al.

Hay que tener torería hasta para atronar a un toro – usando el cachete, “de ballestilla” – con el ¡Bieeen!, rotundo, del matador.

Please follow and like us:
Pin Share
RSS
Follow by Email