El Planeta de los Toros desde Jaén

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A hombros Rafaelillo y El Cid en Villacarrillo

Plaza de Toros de Villacarrillo.
Toros de Victorino Martín.
RAFAELILLO: (Grosella y oro) Oreja y oreja;
CURRO DÍAZ: (Blanco y oro) ovación y vuelta al ruedo con fuerte petición
EL CID: (Blanco y azabache) Ovación y dos orejas.

Está demostrado que la fórmula de anunciar una corrida torista con tres espadas que puedan tener cierto atractivo arrastra gente a la plaza. En Villacarrillo, más de tres cuartos de plaza al reclamo de los toros de la A coronada anunciados en el cartel. Mucha, mucha gente en la plaza desplazada de toda la provincia y mucho el interés que había despertado esta corrida.

Se había caído del cartel Manuel Escribano, diestro que en la presente campaña ha logrado hacerse con un sitio en la temporada merced a su triunfo en Sevilla en abril. Estaba anunciado en esta corrida porque la afición lo había solicitado. Lo sustituyó la empresa por Rafaelillo y acertaron. El torero de Murcia volvió a refrendar una semana después de lo de Villanueva, el momento que atraviesa y su enorme capacidad para enfrentarse a estas corridas. También se ha vuelto a quedar de manifiesto que Rafaelillo tiene muchísimo tirón en la provincia de Jaén, contando con legiones de partidarios que lo conocen desde niño. Todo coraje y raza, El primer toro de su lote fue de más a menos, hasta acabar gazapeando y pararse casi del todo. En el segundo estuvo muy firme, basando la faena prácticamente en la derecha.

La presencia de Curro Díaz en este cartel era otro de los alicientes por lo que suponía verlo anunciado ante estos toros y no sólo no defraudó, sino que además consiguió los mejores momentos de la tarde. Fiel a su concepto, llegó a torear a los victorinos a cámara lenta, siendo algunos naturales auténticos carteles de toros. Suavidad en la muleta ante toros que andaban buscando los tobillos con saña. De forma incomprensible se llegó a pedir el indulto del segundo por algún sector de la plaza sin venir a cuento para nada. Absurdo e incomprensible, como también lo fue que no le concediera el Presidente la oreja del quinto pedida con fuerza por toda la plaza. A Curro le costó matar los dos toros, e incluso sufrió un percance en el quinto al golpearse con la empuñadura del estoque y quedarse noqueado. De no haber pinchado los toros hubiera obtenido un triunfo clamoroso.

El Cid evidenció el sitio que tiene toreando los victorinos. No es plan de decir que anduviera sobrado…pero casi. Los entendió a la perfección, se acopló con ellos e hizo su toreo. El primero con mucho genio y motor, desarrollando sentido, había que hacerle bien las cosas. El segundo lo cuajó de capote y tras derribar al picador Espartaco en el caballo, se puso peleón y consiguió El Cid torearlo con profundidad. Brindó el toro al veterano periodista taurino Ángel del Arco, decano de la información taurina en la provincia.

La corrida fue algo desigual, tanto en juego, al haber toros con cierta nobleza que de victorinos más bien tenían el pelaje cárdeno, y en la presentación, habiendo de todo, como el negro último del encierro. A eso añadir que eran muy pobres de cara varios de ellos. En el tendido al terminar había cierta sensación de decepción precisamente en cuanto al ganado, no así con el resultado artístico de la corrida. Y un dato a destacar: sonó una de las mejores bandas que en esta temporada se han podido oír en plazas de la provincia…y eso los oídos lo agradecen.