Jaén Taurino

El Planeta de los Toros desde Jaén

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Lavado, ganador del Ciclo de Becerradas

Los seis becerristas

Plaza de Toros de Jaén. Coso de La Alameda.
Gran Final del XIV Ciclo de becerradas de la Junta de Andalucia.

Más de media plaza. Añojos de la ganadería de “Guadalmena”, de buen juego en general, sobresaliendo el sexto que fue premiado con la vuelta al ruedo.

–        Sergio Paez. (Esc.Ronda) Una oreja.
–        Fernando Rey (Esc. Málaga) Una oreja tras aviso.
–        José Ángel (Esc. Atarfe) Dos orejas.
–        Eloy Hilario (Esc. Jerez) Palmas tras dos avisos.
–        Miguel Andrades ( Esc. Jerez) Una oreja.
–        José Antonio Lavado (Esc. Málaga) Dos orejas y rabo.

  En el patio de caballos, minutos antes de iniciarse el paseíllo los rostros de los chavales no podían esconder su ilusión. Se sentían dichosos y felices, quizás por sentirse protagonistas. Viéndolo así cualquiera diria que estaba en liza una competición.

  Vestidos de corto, que no de luces, debido a que según me contaron dos de los participantes eran tan pequeños que no hubo forma alguna de encontrarles trajes de luces acordes a su estatura.

   Lo bonito, lo interesante de esta becerrada no fue otra cosa que conocer la forma de interpretar el toreo en manos de los toreros del mañana, encontrándose uno sobre todo en la disparidad de personalidades con un capote en la mano ante los pitones de un añojo. Los hubo que intentaban el toreo de arte, los hubo más técnicos, los hubo más espectaculares. Variedad al fin y al cabo. Muestra de ello es que de seis, tres banderillearon. Y eso, es bonito.

  Los dos que encabezaban el cartel se mostraron más solventes, es más, Fernando Rey sobresalió por su oficio, distinto fuera que no atináse con la tizona y se le esfumara un triunfo mayor, no obstante bien es cierto que en este tipo de festejo entrar a valorar las estocadas no tiene mucho sentido por dos razones: por un lado porque algunos era si acaso la tercera vez que estoqueaban un becerro y por otro debido a la menudez de su cuerpo, a la hora de tirarse con el estoque les costaba el mismo mundo.

  El representante de Atarfe anduvo resolutivo, voluntarioso y eficaz. De justicia su segundo puesto en la final. Curioso lo de los dos alumnos jerezanos, muy distintos entre sí. Hilario quizás se aturulló más de la cuenta y no le terminaron de rodar las cosas. Andrades dió mucho espectáculo en banderillas, especialmente en un intento de par al quiebro que no pudo ejecutar por un error de cálculo haciendo que el añojo le siguiera a la carrera y en una de esas el chaval le endosó un par (de banderillas cortas) al violin, sorprendente, llamativo y certero.

  El alboroto lo formó José Antonio Lavado, a la postre triunfador de la cita. Natural de Benamocarra, de apenas 14 años, se metió en el bolsillo a la concurrencia en un pis pas porque tuvo la virtud de conectar fácilmente con el público. Una naturalidad en su hacer y una personalidad increible que a mi, lo reconozco, al ser el más pequeñito de todos me recordaba muy mucho a los toreros que a lo largo de la historia siendo de formato reducido han tenido valor, casta y coraje a espuertas.

  Supo aprovechar las condiciones de su res, se entendio con él, se entendió con la gente y se llevó la Gran Final.

  Así acabó esta tarde en la que no faltaron lances y pases de todo tipo así como porrazos, revolcones y demás trepolainas a mansalva. Festejo divertido e interesante de los que ojalá pudiéramos disfrutar con más frecuencia en la plaza de toros de Jaén.

* Por problemas con el servidor la cronica no pudo ofrecerse antes.

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