Jaén Taurino

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Diez años de toreo solidario

X Festival Taurino a beneficio de la Asociación Española de la Lucha contra el Cáncer.

Plaza de Toros de Jaén. Coso de La Alameda.
Sábado 15 de abril de 2010.
Media entrada en tarde agradable.

Ganado: Dos de Enrique Ponce (uno para rejones y otro lidiado como sobrero en último lugar) manejables. Seis de Zalduendo, de desigual juego, destacando los lidiadios en 2º, 4º y 5º lugar.

Álvaro Montes: oreja
Manuel Cruz “Morenito de Jaén” (que celebraba el XXV Aniversario de su alternativa) oreja tras aviso.
Enrique Ponce: palmas y dos orejas en el sobrero que regaló.
Juan Serrano “Finito de Córdoba”: Dos orejas.
David Fandila “El Fandi”: Dos orejas y rabo.
Salvador Vega: oreja.
Miguel Hidalgo: dos orejas.

Quizás menos gente de lo habitual, pero en todo caso nuevamente la sociedad se ha volcado con esta cita que desde hace diez años hace que el toreo en Jaén se vuelva solidario para luchar contra el cáncer, algo de lo que es máximo artífice Ponce, quien a la vez, volvía a reencontrarse con la plaza de Jaén y su afición tras el tristísimo episodio que se vivió en Semana Santa con él abriendo cartel. Pero esa es otra historia.
   La historia en este caso, orejas aparte, tiene como protagonista a un hombre que después de veinticinco años de aquel día en que se hiciera matador ha querido volver a sentirse por un día como tal. Hablo pues, de Manuel Cruz, “Morenito de Jaén”, banderillero en activo desde comienzo de los noventa.
  A su actuación no se le puede poner un pero, ¿Motivo? Actuar únicamente por cumplir un sueño, alejado de toda pretensión económica, sino todo lo contrario y encima estando más que digno. A darlo todo, como si se jugáse la temporada a una carta, así salió Morenito, que ya antes de su turno hizo un quite de frente por detrás al que correspondía a Álvaro Montes.
  Se fue a porta gayola, poniendo a todos el corazón en un puño. Verónicas mecidas y apretadas con el capote, lanceando con poder, rematando con chicuelinas. Por chicuelinas – con garbo- llevó el toro al caballo. Luego de un puyazo nuevamente otro quite, ésta vez por delantales rematando con una caleserina.
  En banderillas…como en sus mejores tiempos:ágil, fibroso y sobre todo dando espectáculo, como se pudo apreciar al verle colocar a su novillo en los terrenos valiéndose del sombrero. Pares de poder a poder, desde el estribo hasta los medios…la gente volcada con él gritándole ¡Torero, torero!
  Pegado a tablas, inició la faena por alto y el novillo, que era noble a más no poder si bien la clave siempre era citarlo muy en corto y dejarle la muleta puesta. Siendo así, los muletazos venían sólos, se sucedían y lo mejor, sin duda, por la derecha. Lástima que la espada no entráse ni a la primera, ni a la segunda. Igual con el descabello, pero bueno, hay que comprender al torero y su circunstancia. En la plaza no se cambiaba por nadie, y seguro que ahora tampoco porque no hay cosa más grande que tener un sueño y cumplirlo.
  Del resto, decir que Álvaro Montes como viene siendo habitual en este Festival iba abriendo cartel. El rejoneador de Jaén capital tuvo una actuación correcta, habiendo de todo, llevándose un porrazo de muy señor mío que afortunadamente no ha traído peores consecuencias, pues además del costalazo, el golpe en la cabeza ha sido horroroso.
  Ponce se llevó el peor animal de toda la tarde. Con diferencia. Muy incierto, cabeceando en demasía, había que someterlo constantemente, obligarlo, pero ahí faltaba transmisión y al final el bicho acabó rajándose y marchándose a las tablas. Cómo sería la cosa que se le pitó en el arrastre. Por cierto, me gustó mucho el pasodoble que se interpretó,que dicho sea de paso desconozco su título.
  A Castella lo sustituía “Finito de Córdoba” y a la postre fue quien firmó sin duda algunos de los mejores pasajes de la tarde. De capa por descontado, con la muleta firmó una actuación sobria, entonada, aprovechando la buena condición del novillo, si bien no terminó de calar del todo en el tendido, justo la diferencia total con la labor de “El Fandi”, que una vez más se ha metido al público de Jaén en el bolsillo. Sin escatimar esfuerzos, desplegando toda su Tauromaquia que hace precisamente que cuanto haga repercuta directamente con quienes se sientan en el tendido dándole al novillo todo cuanto ellos quieren ver. Haciéndole todo lo que quiere y más. No es de extrañar que se le pida un rabo y se lo concedan.
  Buena dimensión la que ofreció Vega, pero sinceramente, tras el ciclón Fandi, creo que muchos no se dieron ni cuenta. Con arte, pinturero, fiel a su concepto y sus formas, como digo, firmó una buena labor a un oponente que no terminaba de entregarse y que además constantemente protestaba cabeceando al tomar los engaños El público llegó a pitar al presidente por no concederle un segundo trofeo, cosa que sí logró el novillero granadino Miguel Hidalgo, quien tiempo atrás fuera alumno de la Escuela Cultural de Tauromaquia de Jaén. Con sitio, con oficio, preparado, ha solventado sin grandes dificultades su fuerte papeleta de verse anunciado en un cartel así. Estando en novillero toda la tarde – lo mínimo que puede exigirse- lanceó con gusto en el capote, ejecutó con solvencia un quite por gaoneras y ya en el tramo final de su faena con la muleta más tieso que una farola se quedó para aplicarle al novillo un par de manoletinas.
…y cuando todo parecía indicar que tras él se terminaba la cosa nos llevamos la sorpresa de un novillo más: sobrero que regala Ponce. Por un lado para resarcirse de lo que antes no pudo disfrutar, por otro lado para quitarse también de encima la losa que le pesa encima de ser uno de los integrantes del cartel de la corrida que no llegó a darse por suspensión, de lo que tanto se ha dicho y se ha escrito desde entonces.
  Delante de uno de su propia ganadería, el animal en varias ocasiones, lo menos tres, llegó a echarse sobre el albero e incluso en una de esas fue prendido, si bien, sin importancia según observamos. Tras torearlo muy medido todo, abundando el toreo por la derecha, se le concedieron las dos orejas y así de esa forma terminó un festejo largo y a la par interesante, como suele este clásico Festival del que este año se han cumplido diez ediciones de lucha contra una enfermedad a través del arte del toreo.

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