Por una bandera

Por José Luis Marín Weil

La historia de la fiesta de los toros está llena de situaciones insólitas, anecdóticas, curiosas o extrañas. Sólo hay que abrir el álbum de fotos de la historia del toreo para darnos cuenta. La imagen del pasado viernes, de Juan José Padilla en Villacarrillo dando la vuelta al ruedo envuelto en la bandera española de otros tiempos, ha corrido por el mundo.

Puede entenderse la euforia desatada tras el triunfo. Puedo comprender que Padilla se deje llevar por el cariño del público. Pero eso mismo es lo que le ha llevado a protagonizar uno de los episodios más funestos de la tauromaquia de nuestros días, porque un hecho aislado ha servido de carnaza a detractores de la fiesta y ha vuelto a politizar la fiesta cuando no es necesario.

Padilla lo ha aclarado en un comunicado público, pero aún así, el revuelo, la polémica y la crítica en todas direcciones se ha disparado.

Las imágenes recientes del peruano Roca Rey,el mejicano Joselito Adame o el venezolano Colombo, cada uno con la bandera de su nación dando la vuelta al ruedo nos hace normalizar a los toreros ante esa escena. Pero claro, esto es España y aquí las cosas son diferentes, porque a poco que lleves la bandera de nuestro país, te señalan. Y si encima, es aquella que a Padilla le arrojaron en Villacarrillo el otro día…para qué queremos más.

 Banderas aparte, ya sean piratas o con el águila de San Juan…en una vuelta al ruedo a un torero como hay que verlo es paseando sus trofeos en una mano y en la otra la montera. Lo demás es accesorio o incluso innecesario.