Homenaje a un genio

Por Ángel Durán

El pasado uno de abril se cumplió una década de un festival especial al que tuve la oportunidad de asistir.

 Especial por varios motivos: porque era un mano a mano, porque era en la primera plaza del mundo y porque era el homenaje a un genio de la tauromaquia contemporánea; Rafael de Paula.

 Con la Monumental de las Ventas llena hicieron el paseíllo José Miguel Arroyo “Joselito” y José Antonio “Morante de la Puebla”, vestidos de corto para lidiar un mano a mano que en lo artístico no fue un éxito en lo que a orejas se refiere pero que estuvo marcado por alguna que otra pincelada de ambos diestros.

 Volver a ver a “Joselito” en Madrid realizando sus clásicas “crinolinas” o “gallosinas”, o un saludo capotero de “Morante de la Puebla” que aún recuerdo fueron detalles inolvidables de aquel día. Aunque los momentos mas intensos de la tarde fueron a cargo del protagonista, personaje singular e irrepetible donde los haya.

  Al terminar el paseíllo José Miguel y José Antonio, el publico tributó una sonora y larga ovación a Paula, y digo lo de larga porque el maestro de Jerez salió al tercio a saludar, caminando como solo él sabe, de forma despaciosa y armoniosa, con las dificultades inherentes a sus lesiones de rodilla, vestido de corto, con sombrero de ala ancha, y con mas de veinte mil almas en pie ovacionándole. Fue sin duda el momento de la tarde, y el reconocimiento que Madrid le hacía a un artista que había grabado páginas inenarrables en el ruedo venteño.

 Sólo por aquellos minutos merecía la pena desplazarse a Madrid. A l fin y al cabo no dejaba de ser un detalle, pero precisamente el protagonista era un torero cuya trayectoria siempre había estado marcada por detalles, por momentos impregnados de belleza artística , algo que caracteriza a los toreros tocados por “la varita”, siempre al margen de orejas y estadísticas.

 Al acabar el festejo, Rafael de Paula cruzó el ruedo acompañado por “Joselito” (cogido del brazo de este) y por Morante, junto a las cuadrillas que participaron en el festival.

 Cuando ya se disponían a marchar de la plaza, todos los toreros presentes en el ruedo le hicieron un coro aplaudiéndole, con la plaza de nuevo en pie aclamándole y con los sones de la banda tocando “Marcial eres el mas grande”.

 Dos instantes tanto al principio como al final que dejaron al margen lo que había ocurrido con los seis novillos. El protagonista fue Paula, que sin necesidad de ponerse delante ni de coger los trastos, dejó grabado en el recuerdo de quienes estuvimos allí presentes dos momentos inolvidables.

 Transcurridos justo diez años merecía la pena recordar aquel singular festival de 2006. Difícil, por no decir imposible volver a vivir sensaciones como las de aquella tarde.