Fernández Ríos y Llobregat a hombros

 

Plaza de Toros de Jaén. Coso de La Alameda. 

10 de junio 2018. Media entrada en los tendidos.

Novillada en clase práctica de la Escuela Cultural de Tauromaquia de Jaén.

Cuatro novillos de “Toros de Moragón”

 

Fernández Ríos Catafalco y oro Dos orejas
Joaquín Carrillo “El Nete” Grana y oro Ovación
David Ordóñez Azul cielo y azabache Oreja
Jesús Llobregat Nazareno y oro Dos orejas

 

Mañana los jiennenses se echarán a la calle un año más por junio para rendir su fervor a la Virgen de la Capilla, Patrona de la ciudad de Jaén. Desde temprano, la Plaza de San Ildefonso se colmará de flores para agasajar a la Virgen entre chirris y pastiras.

En su basílica de San Ildefonso, hoy se ha vivido la imagen insólita de la oración del torero minutos antes de trenzar el paseíllo en la plaza. Cuatro jóvenes novilleros, acompañados por los cinco toreros de plata y azabache que hoy formaban cuadrillas. Y con ellos un chiquillo vestido de corto que aspira a vestir de luces a la vuelta de un par de años. Los alumnos de la Escuela Taurina de Jaén rezaron su última oración a los pies de la Patrona de la ciudad.

Y de San Ildefonso a La Alameda, porque hoy había toros. Una clase práctica, una novillada de promoción de las de toda la vida. Quizás muchos jiennenses no supieran que había toros en Jaén coincidiendo con las fiestas de la Virgen de la Capilla. Ni aparecía incluido dentro del amplio programa de actividades de la feria chica de Jaén, ni gran parte de la prensa local se había hecho eco de ello, ni Jaén estaba plagada de carteles. Pero lo cierto es que alrededor de 4.000 personas se congregaron en el Coso de La Alameda para arropar a los jóvenes toreros de Jaén y para vivir, también, su afición a los toros. ¿Qué otro espectáculo ha concentrado igual número de gente o más en todos estos días en Jaén? Seguramente ninguno.

En el centro del ruedo figuraba una reproducción del hierro ganadero de la tarde. Este festejo ha sido el primero que se ha lidiado tras el reciente fallecimiento de D. Antonio García Vázquez, propietario que fuera de la ganadería “Toros de Moragón”, uno de los principales valedores y benefactores de la Escuela en toda su trayectoria. Siempre generoso, siempre volcado con la cantera taurina jiennense. El paseíllo se detuvo y la plaza puesta en pie guardó un minuto de silencio en su recuerdo. De luto la divisa de sus cuatro novillos.

El primero, muy voluminoso. Negro de capa y de gran alzada. Novillo muy exigente que puso a prueba a Fernández Ríos, el alumno más veterano de la Escuela, y con el que el novillero de Pegalajar en cuestión de minutos vino a demostrar su oficio, su evolución, sus recursos, su capacidad, ponerle cabeza al asunto y hacer el toreo bueno a pesar del molesto aire que acompañó toda su faena. El estoconazo con que tumbó al novillo, por sí sólo, prácticamente le valió las dos orejas. Brindó su novillo a la cantante iliturgitana Inma Vílchez, que en pocos días presentará su nuevo disco “Cambio de tercio”.

El segundo, castaño, bien hecho.Con él, el novillero jiennense Joaquín Carrillo “El Nete” volvió a dar una gran dimensión a pesar de las tarascadas que pegaba el novillo y el aire, que seguía molestando e impedía por momentos presentar plana la muleta. Perdió con la espada los trofeos. El público supo reconocerle su actuación con una fuerte ovación.

A portagayola se fue con el tercero David Ordóñez. Larga se le había hecho la espera desde su debut en público a este novillero de Los Villares, siendo ayer su segunda actuación.Quiso ponerle todas las ganas del mundo. Brindó su novillo a la familia Higueras Serrano, los conserjes de la Plaza de Toros. En mitad de la faena de muleta fue prendido feamente, recibiendo un golpe cerca del ojo derecho, motivo por el cual pasó posteriormente a la enfermería. Paseó una oreja.

Cerraba el cartel el linarense Jesús Llobregat. Su segunda actuación en público y su debut de luces. Gustó mucho este alumno en toda su actuación. Toreó con empaque en el capote, y en la muleta sorprendió por la profundidad de su toreo. Compone muy bien la figura, y lo que hace llega de forma natural al tendido sin necesidad de hacer un toreo estridente. Hubo momentos de altura en el toreo al natural,haciendo rugir al tendido en cada uno de sus muletazos. Dos orejas de ley para el nuevo valor taurino que da Linares.

Como colofón y tal y cómo suele ocurrir en las clases prácticas de la Escuela, se dio suelta a una becerra para que el resto de alumnos tuvieran oportunidad de ponerse delante en este festejo que para ellos viene a ser el final de curso.

Por delante y en lugar destacado, el alumno Pedro Aparicio, quien compartió paseíllo junto a los alumnos que vistieron de luces. Pedrito es un alumno que lleva en la Escuela menos de dos años y en este tiempo ha sorprendido por reunir muchas cualidades para torear. Puso en práctica la técnica bien aprendida en todos los tercios de la lidia y demostró que sabe torear, tiene repertorio,inteligencia, maneras y valor. El público alucinó viendo torear así de bien y así de fácil a un niño tan pequeño.

Tras Pedrito fueron saliendo el resto de alumnos, siendo para algunos de ellos la primera vez que se ponían delante de un animal bravo. Seguramente entre los niños que ayer estaban en el tendido más de uno se fue para su casa soñando hacer lo que hacían los niños de la Escuela. Así le ocurrió a Pedrito Aparicio cuando asistió a la última clase práctica que la Escuela Taurina organizó en Jaén. Ayer, dos años después, él, por méritos propios fue protagonista.