Objetivo cumplido un año más

Leonardo Hernández Ovación Rejón bajo. Cuatro descabellos Fermín Bohórquez
Enrique Ponce Dos orejas Estocada entera Rocío de la Cámara
“El Fandi” Dos orejas y rabo Estocada entera Rocío de la Cámara
Cayetano Ovación tras aviso 4 pinchazos. Entera.1aviso Rocío de la Cámara
Lòpez Simón Oreja Dos pinchazos y Estocada entera Rocío de la Cámara
Daniel Crespo Oreja tras aviso Media estocada y 2 descabellos Cortijo de Sierra
Juan Melchor Palmas tras aviso 2 media estocada y 1 descabello Rocío de la Cámara


El objetivo se cumplió.Éxito en cuanto al resultado artístico y amplia respuesta en los tendidos, con más de media plaza aparente en el inicio de la temporada taurina en la plaza de Jaén.

La meteorología dio una tregua y después de muchos días permitió a los aficionados disfrutar de una tarde medianamente primaveral, si bien conforme el festejo iba tocando a su fin el frío se hacía cada vez más intenso, y eso hizo que parte del público acabase por desertar y abandonar la Plaza sin que hubiera concluido el festival. Una pena, pero bien es cierto que el festival tuvo una duración bastante prolongada.

El cartel lo encabezaba el rejoneador Leonardo Hernández frente a un novillo del hierro de Fermín Bohórquez que de salida se emplazó en los medios de forma desesperante siendo casi imposible clavarle los primeros rejones de castigo. Luego ya en banderillas el novillo rompió adelante y permitió mayor lucimiento al rejoneador. Hubo de echar pie a tierra para descabellar y acabó recogiendo una cariñosa ovación.

En la lidia a pie Enrique Ponce estuvo a un gran nivel, destacando su activa intervencion en quites al novillo que le correspondió y un torero cadencioso en la faena de muleta.

“El Fandi” una vez más lo dio todo, ofreciendo un vistoso espectáculo en todos los tercios de la lidia y metiendose de nuevo al público en el bolsillo, que solicitó para él los máximos trofeos.

Cayetano anduvo muy dispuesto pero se topó con el animal más manso de todo el encierro, que embestía pegando cabezazos y brincos, ofreciendo pocas opciones.

El toreo de calidad de la tarde llegó con Lopez Simón en el quinto, donde el torero madrileño firmó grandes muletazos al natural.

Importante actuación la del novillero Daniel Crespo, ante un novillo que llevaba El Hierro de Cortijo de la Sierra. Gustó lanceando con mucho empaque a la verónica y rompió la monotonía de la tarde en lo que a la faena de muleta se refiere iniciándola con un pase cambiado por la espalda muy ajustado. Muy buenas maneras y oficio en el novillero portuense.

Cerraba cartel un año más un alumno de la Escuela Taurina de Jaén, correspondiendo este año ese privilegio (y responsabilidad) a Juan Melchor, quien destacó toreando con mucha clase con el capote, rematando con un farol y posteriormente en la muleta vio como el novillo iba desarrollando guasa y sentido, buscándole más de una vez las piernas y poniéndolo sucesivamente en apuros, siendo prendido en alguna ocasión. El de Vilches tiró con arrojo hacia adelante siempre y con solvencia logró resolver una papeleta que no era fácil.