Artesanía taurina hecha en Jaén

A veces el aficionado a los toros no se limita exclusivamente a vivir su afición desde el tendido de una plaza de toros. Existen posibilidades más allá de las dos horas que aproximadamente dura un festejo: ya sea leyendo un libro de toros, visitando un museo taurino o sin ir más lejos fabricando algunos de los útiles de torear.

A poco que se tengan conocimientos de bricolaje o artesanía y se dispongan de medios para ello cualquier aficionado puede prolongar su afición a los toros a través de este camino.

Poco más o menos así le sucedió a Moisés Cruz, un aficionado de Navas de San Juan que reside en la capital, muy cerca de la catedral, y que durante el año dedica parte del poco tiempo libre que le deja su empleo a restaurar banderillas, ayudas o incluso fabricar carretones de embestir.

Esta iniciativa surgió mezclando necesidad y curiosidad. De un lado porque todo el material que hace falta para torear suele resultar bastante caro, y de otro, que no siempre es fácil de conseguir.

“A través de la escuela taurina me dí cuenta que no todos los niños podían tener su espada o ayuda. Algunos, por edad, son muy pequeños. Y cómo te he comentado, las ayudas de torear suelen tener un precio elevado. Con el paso del tiempo, se deterioran o según iban los alumnos debutando a lo mejor necesitaban tener más de una. Eso me hizo investigar y me animó a poco a poco ir haciéndolas por mi cuenta”


Para los profanos en la materia hay que recordar que se conoce como “ayuda” al estoque simulado, aquel con el que se suele realizar la faena de muleta y que posteriormente será cambiado por el estoque con el que se dará muerte la res. Suelen ser de madera, aluminio o incluso de fibra de carbono, que es lo últimamente se está imponiendo más en los ruedos, dada su ligereza en el peso y su resistencia a los golpes.

“En mi caso yo las hago de palo de golf, que es algo bastante frecuente hoy día en el toreo porque el material suele ser más económico. Por así decirlo, se transforma un palo de golf en un estoque simulado. Se le elimina la cabeza del palo y en cambio se le añade la empuñadura, soldándole los gavilanes y posteriormene vistiendo con cinta roja la empuñadura y añadirle la bola. Respecto a esto último, es curioso porque algunos de los encargos que he tenido me han pedido que la bola fuera de un color difierente al habitual, y ya sabes que cómo sobre gustos no hay nada escrito…pues alguna ayuda más “exclusiva” o personalizada, he hecho por el momento.
He probado también con cañas de bambú, que en menor medida también se están viendo en el toreo, pero por el momento me decanto más por el palo de golf”

Siguiendo con esa idea de reutilizar materiales de cara al toreo, ha hecho lo propio con las banderillas.

“De cada festejo que he podido he ido siempre recopilando banderillas, y luego posteriormente limpiarlas, eliminar los papelillos, volver posteriormente a vestirlas y por último engatillarlas. Así, de esa manera habré podido recuperar una docena o más de banderillas que luego posteriormente se han podido utilizar en al menos dos clases prácticas de la Escuela Taurina. Quieras que no, esto ayuda bastante a reducir algunos costes que tienen los festejos, que aunque a lo mejor sean mínimos, pueden recudirse o incluso directamente evitarse”.


Y dando un paso más adelante, también se ha animado hacer carretones para torear.

“El tema de los carretones nace exactamente igual. Suelen ser muy pesados, algunos por el paso de los años están bastante deteriorados y por norma general son de grandes dimensiones. En ese sentido por ejemplo, no había carretones para los más pequeños.

Así que aprovechando materiales de desecho, añadiendo las ruedas de una bicicleta y gracias a que un amigo de Valencia que es taxidermista me proporcionó unos pitones, hice un carretón. Quedó bastante bien, y me animé a seguir haciendo otros más. Al final he conseguido hacer unos carretones que tienen un peso muchísimo más ligero y que por tanto resultan más fáciles de manejar, pueden regularse en distintas alturas y además también se pueden desmontar por completo, de forma que se pueden transportar con facilidad ya que el carretón no supone una sola pieza entera, que es lo que estamos acostumbrados a ver.

De entre los que he hecho hay uno que es pequeñito y que les ha servido a los alumnos más pequeños de la Escuela porque es más acorde a su medida y sus necesidades”


Con imaginación, aprovechando recursos y el tiempo libre, Moisés Cruz lleva más de un año abasteciendo a novilleros, alumnos de la Escuela y algunos aficionados que han encontrado en él y en su trabajo, una forma asequible de cubrir algunas necesidades básicas para torear o entrenarse.

Incluso, cada vez son más los locales de hostelería de la provincia que acuden a él para reclamarle banderillas, ayudas o pitones para decoración taurina.