El ejemplo de Baeza

Por José Luis Marín Weil

Los recuerdos que tengo de Baeza son en su mayoría taurinos y se inician en blanco y negro gracias a la película “Aprendiendo a morir”. Crecí viendo incontables veces la cinta de VHS donde tenía grabada esa película que con guión de Tico medina protagonizó Manuel Benítez “El Cordobés” y que en parte transcurre en Baeza. Por eso, mi pensamiento cada vez que voy allí me retrotrae a mi infancia: merendar con pasteles de Martínez y recordar a Manuel Benítez con el hatillo al hombro por las calles baezanas.

Baeza se ha convertido en el epicentro taurino de la provincia durante todo este mes. En torno a la efeméride del 125 Aniversario de su Plaza de Toros ha dotado de un extenso contenido cultural esta primavera. Cierto que el plato fuerte lo ha supuesto la corrida de toros del pasado sábado, con el cartel que mayor expectación ha despertado en la provincia en bastante tiempo a pesar del elevadísimo precio de sus entradas.

El festejo, sin duda, arrastró miles de fieles de la causa taurina hasta Baeza, rozando su plaza el lleno absoluto y haciendo vivir una jornada intensa e histórica de esas que sólo una tarde de toros es capaz de regalar a una población. Y desde el sábado seguro que en Baeza más de uno se habrá frotado los ojos al ver el ambientazo que ese día se vivió allí durante toda la jornada.

Pero más allá del festejo, puntual y conmemorativo, merece la pena destacar el importante despliegue cultural que en lo taurino se lleva viviendo en Baeza a lo largo de este mes.

Un concierto, una magna exposición, un ciclo de conferencias de primer nivel, la segunda edición del Encuentro Provincial de la Federación Taurina y una feria ganadera. Todo ello hecho con gusto, con criterio, aprovechando al máximo los recursos con los que cuenta Baeza. Que no son pocos. Y en todo ello ha sido fundamental la labor del Círculo Taurino de Baeza.

Lo experimentado todos estos días no debe quedar ahí. Debe tener su continuidad pues ha quedado acreditado que cuando un ayuntamiento y otras administraciones apuestan firmemente por la Tauromaquia, reciben un retorno que se traduce positivamente a nivel económico, turístico y social.

Baeza no ha tenido complejos en poner en valor su Plaza de Toros. El resultado ya lo conocen y debe servir de ejemplo para otros tantos ayuntamientos de la provincia que tienen en lo taurino un auténtico potencial.