El caso de Martos

Por José Luis Marín Weil

Concluye hoy la feria de Martos. Un año más, la Feria de San Bartolomé no ha contado con festejos taurinos y esa sequía taurómaca se prolonga ya durante seis largos años que son los que lleva su plaza sin abrirse para dar toros.

 Una verdadera pena, porque la plaza de toros de Martos es una de las más confortables y mejor equipadas con que cuenta la provincia. Una pena también, si se echa la vista atrás y se repasa su memoria taurina, habiendo pisado su ruedo multitud de figuras del toreo, siendo además una de las que mayor actividad taurina ofrecía más allá de sus fiestas de agosto. Y una pena en definitiva porque por dentro y por fuera la plaza sufre un cierto deterioro  y prueba de ello el muro que se desplomó a principios de este año.

La crisis económica que se ha padecido en esta última década no le fue ajena y ello acabó por condicionar a la plaza de toros marteña, que cuenta con cincuenta y dos años de historia. Y en esas nos encontramos. En una especie de pescadilla que se muerde la cola: una plaza que existe pero no funciona, y un propietario (Hidalgo) que hoy por hoy no contempla la posibilidad de dar toros como antaño.

 Y esta realidad choca frontalmente con otra: la de los aficionados marteños que no pueden ver toros en su pueblo y se marchan a otras poblaciones para presenciar festejos taurinos, y muy especialmente la existencia de un grupo nada despreciable de jóvenes con una afición verdaderamente potente que con ganas e ilusión están tratando de hacer lo posible para que los toros vuelvan a Martos.

 Primero con el precedente de las tertulias del Casino Primitivo que anualmente ha venido organizando el aficionado Javier Mora, haciendo que en Martos se hablase de toros. Posteriormente con la creación del Círculo Cultural Taurino de Martos, que en poco tiempo ya ha organizado varias actividades que han contado con un importante respaldo de público y está reclutando a los aficionados dispersos y despertando a la afición dormida, teniendo entre sus objetivos prioritarios la recuperación del Torillo del Aguardiente, tradición taurina autóctona que evidentemente se ha perdido y que tiene un importante valor ya que se trata del único festejo popular verdaderamente tradicional que se celebra en toda la comarca de Sierra Sur y municipios cercanos.

 Martos ha sido siempre el pulmón taurino de toda esa zona geográfica. Su Ayuntamiento no debe ignorar esta realidad y debe hacer un esfuerzo por mínimo que sea, por tratar de recuperar su Torillo del Aguardiente y no dejar morir por desinterés, desconocimiento y falta de ganas una tradición. Pero también por lo mucho que los festejos taurinos aportan a la categoría de su feria y el público foráneo que consigue atraer.

 Hasta dos empresas se han interesado por instalar una portátil en esta feria y volver a dar toros. Finalmente no ha sido posible.