Ponce y Luque destacan en el Festival del Cáncer

Plaza de toros de Jaén. Coso de La Alameda

XVI Festival taurino a beneficio de la Asociación Española de la Lucha contra el Cáncer de Jaén

Tres cuartos de entrada en tarde nublada y con lluvia intermitente. Se lidiaron novillos de Albarreal (1º,2º,4º y 5º) uno del Cotillo (3º) y dos de Los Rodeos (5º y 6º -eral-). De buen juego en general a excepción del 4º y 5º.

DIEGO VENTURA Ovación Albarreal
ENRIQUE PONCE Dos Orejas Albarreal
JAVIER CONDE Silencio El Cotillo
DANIEL LUQUE Dos Orejas Albarreal
JOSÉ CARLOS VENEGAS Oreja tras aviso Albarreal
ROCA REY Oreja tras aviso Los Rodeos
CURRO CASTILLO Oreja Los Rodeos

Una vez más el clásico festival taurino a beneficio de la Asociación Española de la Lucha contra el Cáncer cumplió con las expectativas, alcanzando su decimosexta edición. Y de nuevo concurrieron dos premisas que parecen casi inherentes a la celebración de cualquier festejo taurino en el Coso de La  Alameda: la presencia de la lluvia a lo largo de la tarde y cierto desbarajuste en cuanto a la ganadería anunciada inicialmente en el cartel pues al ruedo saltaron reses herradas con los hierros del Cotillo -el tercero- y Los Rodeos – sexto y séptimo- uniéndose al resto de novillos del hierro original anunciado en el cartel de Albarreal.

 Abría plaza el rejoneador Diego Ventura, que firmó una actuación vibrante ante un novillo -por cierto muy chico- con mucha transmisión y codicia, mostrando el potencial de su cuadra sacando al ruedo de Jaén caballos que toreaban por sí sólos. Pena que con el rejón de muerte pinchase hasta en siete ocasiones, empequeñeciendo el resultado de una actuación muy importante.

 A Enrique Ponce, organizador del festejo, correspondió un animal que se desplazaba con clase en el capote y que Ponce toreó a placer posteriormente en la muleta, alargando quizás en exceso la faena. Una faena pulcra de muleta a un novillo de excelente condición al que por momentos le fallaron las fuerzas. Casi en el epílogo de la faena, desde el tendido 8 un aficionado puesto en pie le dedicó un fandango -impresionante el torrente de voz- que añadió más emoción si cabe a la actuación de Enrique Ponce.

 Javier Conde después de torear con buen son en el recibo de capa al novillo del Cotillo que le tocó en suerte no terminó de acoplarse con el animal. Un novillo que ofrecía muchas opciones para el lucimiento y que el torero malagueño en cambio no aprovechó. La faena fue de más a menos hasta acabar incluso impacientando al público.
Daniel Luque pechó con el peor novillo de la tarde, que se rajó muy pronto y fue a refugiarse a los terrenos del tendido 5. Luque se vino arriba y a base de coraje fue cosntruyendo una faena de inteligencia, arrimón y dominio. Exigiendo siempre al novillo y dándolo todo para acabar rematando con sus “Luquesinas” que hicieron que el público de Jaén se acabara entregando a su toreo.

 Muy emocionante resultó la actuación del jiennense José Carlos Venegas. El novillo tenía buen fondo, aunque le faltaba motor y su intensidad fue a menos. Venegas una vez más puso de manifiesto el valor que atesora, quedándose inmóvil entre los pitones del animal dejándoselos llegar al cuerpo y que estos se paseasen por la tela de su calzona. Levantó a parte del público de sus asientos.

  En sexto lugar salió un novillo de Los Rodeos con mucho más cuajo que el resto de los lidiados hasta entonces. Con más presencia, volumen y que acudía con fijeza y alegría al capote de Roca Rey. Una faena llena de dominio brindó el torero peruano, que acabó por rematar en una tanda de manoletinas de rodillas muy arriesgadas, demostrando la enorme capacidad de su toreo. Lástima que quizás por estar demasiado pendientes de los paraguas en esos momentos, no se le reconociera por parte del público su labor mucho más.

   Y como epílogo la actuación del alumno de la Escuela Taurina de Jaén, Curro Castillo. Se fue a la puerta de chiqueros para recibir a porta gayola al que cerraba la tarde. Meció con gusto y empaque el capote en el toreo a la verónica.

Mostró su solvencia en el tercio de banderillas, por cierto forradas con papelillos de color morado simbolizando la bandera de Jaén y sin que la banda de música acompañase el tercio. Gesto feo, quizás por desconocimiento del director, y que sin duda se echó en falta para realzar un poquito más el tercio de banderillas protagonizado por el novillero de la capital.

  Tras brindar su faena a Luis Moriana, Presidente de la Escuela Taurina de Jaén, poco a poco fue sacando adelante una faena equilibrada, con muletazos al natural muy buenos, demostrando Castillo saber aprovechar sus recursos técnicos y contar con un repertorio variado, llegando a torear en algún momento de rodillas y rematando finalmente con una tanda de manoletinas.

 Buena imagen ofreció el novillero Curro Castillo, solventando perfectamente el compromiso que suponía actuar en el festival acompañado por las figuras del toreo. Paseó una oreja flanqueado por el resto de alumnos de la Escuela Taurina de Jaén portando su pancarta y respaldando así al compañero que con su puesto representó dignamente a la Escuela Taurina de la capital.

Foto: Escuela Taurina Jaén