¡Va por usted, Don Fernando!

Por Javier Ratia

Con este título en forma de “brindis” quiero dedicarle un póstumo homenaje al último ganadero romántico, D. Fernando Pereira Palha, que tristemente nos dejó la semana pasada pero nos deja un legado ganadero único, como es poder disfrutar en pleno siglo XXI de aquellos toros decimonónicos que criaba su tatarabuelo D. José Pereira Palha Blanco allá por el año 1871 cruzando vacas portuguesas de origen Vazqueño con un semental de D. Fernando de la Concha y Sierra llamado “Guitarrero”, añadió también varios sementales de D. Antonio Miura y un lote de vacas y un semental de D. Jacinto Trespalacios originarios de Veragua.

 La prensa de aquella época los describía como los “Miura portugueses”, por dos corridas durísimas que se lidiaron en Madrid la temporada de 1889, titulándolas “Furor, terror y pavor”.

 El toreo fue evolucionando y en 1937 sus herederos deciden cambiar de encaste y  mandan todas las reses al matadero. Gracias a David Ribeiro Telles se salvó una vaca berrenda en negro que no paraba de derrotar en las paredes de los corrales negándose a ser embarcada, esta vaca se llamaba “Chinarra” y fue cubierta por un semental ibarreño origen Pinto Barreiros que tenía Ribeiro Telles.

 Don Fernando Pereira Palha en un ataque de romanticismo decide un día hacerse ganadero para volver a recuperar los toros que criaba su tatarabuelo. Para ello compra a su cuñado la famosa vaca “Chinarra” y todas las reses que descendían de ella como base de su nueva ganadería, recorre todo Portugal buscando reses de puro origen vazqueño y consigue comprar a varios ganaderos lusos reses oriundas de Trespalacios. Toda esa alquimia dio como resultado unas reses de espectaculares pelajes como los ensabanados capirotes en distintas tonalidades, berrendos aparejados o alunarados en negro, en castaño, en colorado, en jabonero – estos últimos típicos de Trespalacios-, jaboneros claros, sucios, barrosos, colorados, melocotones, castaños negros etc…

 Donde más ha lidiado ha sido en Francia, donde debutó con una novillada con picadores en 1994 en Céret, para Alberto Oliva, Juan José Trujillo y Gilles Raoux.

 En 1996 lidia su primera corrida de toros también en Céret fue estoqueada por Luis Francisco Esplá, Pepín Liria y Rafael González que tomó la alternativa.

 Vuelve con otra corrida de toros en 1998 en la que actúan Denis Loré, Oscar Higares y Juan José Padilla.

 El 15 de julio de 2000, lidia la última corrida de toros hasta la actualidad. La terna la formaron Miguel Rodríguez, José Ignacio Ramos y nuestro paisano Juan Carlos García.

Debuta en España en 2006, lidiando una novillada con caballos en el coso de “La Misericordia” de Zaragoza sin mucha fortuna, pero en los siguientes años ha lidiado bastantes toros y novillos en los festejos de recortadores en la Feria de El Pilar, dando mucha emoción a estos festejos populares.

  Sé bien que la gran ilusión de D. Fernando hubiera sido debutar en la plaza de Las Ventas con sus Vazqueños, ya que los veedores de Taurodelta han estado varios años visitando su finca para poder llevarlos al Certamen de Encastes Minoritarios que se vienen celebrando en Madrid en el mes de septiembre, pero unas veces no hubo acuerdo o no había suficientes novillos disponibles por las bajas que se producen en el campo al ser animales con mucho temperamento y que se pegan mucho causando bajas ya que allí no se usan fundas.

 Estoy seguro que el legado de D. Fernando lo continuará su hijo Luis al cual he tratado y me considero amigo. De todos los hermanos es el que más afición tiene por el campo bravo, se nota que ha heredado de su padre la pasión por la ganadería y estoy seguro que seguirá criando esos variopintos “Palhas” en las marismas del Tajo y que seguirá luchando para ver lidiarlos en plazas como Madrid, Pamplona, Bilbao y -como no- en Céret y otras plazas francesas donde tanto afecto se le tiene a esta ganadería.

 Gracias D. Fernando por regalarnos a los aficionados la emoción de unos toros que parecen sacados del túnel del tiempo.