Una mancha que se extiende

yo viva jaen

Por José Luis Marín Weil

Por el Norte nuestra provincia linda con Ciudad Real y por el Oeste con Córdoba. Las capitales de ambas ciudades han sido sacudidas recientemente por el odio obsesivo de la izquierda radical hacia la Fiesta de los Toros, de forma directa o encubierta. El toreo ha sido atacado frontalmente desde los salones de plenos de los ayuntamientos, como si no hubiera otras prioridades a las que hacer frente en el día a día de estos políticos que desde las pasadas elecciones municipales se han hecho con un trozo de poder en ambas ciudades.

  Ha pasado un año, el 2015, donde hemos visto aniquilar el toreo en La Coruña, exprimirlo en las Islas Baleares, amedrentarlo por toda la Comunidad Valenciana y atosigarlo en Madrid en un suma y sigue continuo.

  Ataques, todos ellos, que nos pueden parecer lejanos y que se han ido produciendo en lugares quizás algo más vulnerables como puede ser el caso coruñés. Pero desde que antes de Navidad la capital manchega sufriera un fuerte mordisco al suprimir la ayuda que la empresa de la plaza de toros venía recibiendo, y más recientemente la semana pasada Córdoba también se viera inmersa en un bochornoso espectáculo, enmascarando una supuesta acción encaminada hacia circos y otros espectáculos pero que en la intención también escondía al mundo de los toros, parece como si una mancha en contra de los toros se fuera agigantando alrededor de los límites de nuestra provincia.

  En el caso de Córdoba, se ha pisado sin miramientos todo lo que Córdoba es, supone, y representa en la historia del toreo, que precisamente no es poco. Un ataque directo al corazón del toreo allí donde precisamente más arraigado se encuentra.

  Y en ambas ciudades como respuesta y reacción, se han ido conformando sendas Plataformas de acción de en defensa y también promoción de la Fiesta de los Toros para poner un poco de cordura entre tanto capricho y demagogia de quienes anteponen decisiones arbitrarias frente a las prioridades y necesidades reales de la ciudadanía a la que se supone representan.