El viento y el ganado se cargaron la última

Plaza de Toros de Jaén.Coso de La Alameda.

Toros de “La Dehesilla”.Descastados, que dieron poco juego.

Enrique Ponce:saludos tras aviso y oreja tras aviso.
Manuel Jesús “El Cid”: saludos y oreja.
Salvador Cortés: silencio y silencio.

En Jaén cuando el viento arrea lo hace con fuerza y si el enemigo número uno que puede tener un torero ante un toro es el aire, en Jaén cuando arrecia se las gasta como un demonio y así fue lo que pasó:la plaza era un vendaval auténtico donde los tres toreros se la jugaron sin tapujos delante de unos toros que no le ofrecieron nada de nada.Pero insisto, se la jugaron y Enrique Ponce fue el claro exponente de ello porque en el cuarto de la tarde estuvo delante de la cara de un toro que si hubiera querido se lo podía haber llevado por delante completamente ya que una y otra vez el viento lo dejaba descubierto.Es más, lo desequilibraba constantemente y el torero, que en su traje no llevaba plomo ni nada por el estilo aguantó el tipo y logró arrancar muletazos donde no se podía para finalmente ser premiado con una oreja.Lo normal es ver a Ponce en Jaén en volandas por San Lucas un año sí…y otro también,pero si en esta ocasión no pudo cortar los trofeos que le permitirían cruzar a hombros la Puerta Grande que desemboca en el Parque Felipe Arche,su cuadrilla en un gesto de compañerismo,torería y admiración al Maestro lo izaron a hombros dando con él la vuelta al ruedo.
En su primero estuvo suave el torero ante un toro que no irradiaba mucha condición.En una faena muy condicionada por el viento (como el resto de la tarde) se alargó tanto el asunto que finalmente acabó recibiendo un aviso.
“El Cid” firmó con su muleta lo mejor de la tarde,como fueron los muletazos con la zurda al quinto del encierro.Manuel Jesús “El Cid” es un torero que ha sabido ganarse la admiración del público de Jaén porque año tras año ha venido al Coso de La Alameda con la verdad por delante y ha salido de él saboreando las mieles del triunfo.Fue el que pudo sacar mejor partida de sus toros,especialmente de su segundo porque su primero era un toro que le exiguía mucho,le protestaba y de cuando en cuando le mandaba un arreón gordo,a lo que el diestro de Salteras respondía aguantándole.Pasó muchos apuros,pero supo estar por encima del toro.
Y Salvador Cortés no pudo refrendar el éxito de su última actuación en Jaén donde cortó tres orejas.Su primero tuvo poca cosa,por no decir ninguna e incluso se le llegó a pitar en el arrastre.El último de la feriafue un toro que se quedó gazapón y cansineaba en la embestida.Al menos Cortés toreó con cierta con el capote con calidad.
Como no podía ser de otra forma los tres toreros brindaron a sus cuadrillas el final de la temporada sucediendo que en el ruedo llegaron a concentrarse a recibir un brindis hasta un total de catorce personas,como por ejemplo cuando brindó “El Cid” su último toro.Aquello parecía la plantilla de un equipo de fútbol.