La odisea de un torero.

En ese listado infinito de nombres y apellidos que supone el escalafón de matadores de toros se esconden a veces historias que no alcanzan la luz y que al conocerse sin duda alguna, sorprenden.
Una de las que más me ha llamado la atención últimamente es la de Curro Martínez. Un torero nacido en Elda, considerado cordobés y residente en Linares. Yo diría que linarense militante.
Por desgracia su nombre alcanzó algo de notoriedad debido a la tragedia que en primera persona le tocó vivir: el asesinato de Reina Rincón. Compartía con el torero de Ciudad Real habitación y vivencias en aquella desafortunada aventura americana. La policía del distrito limeño de Miraflores llegó a señalarle como presunto causante de la muerte del diestro manchego. El infierno se le venía encima. Después de cruzar el charco en busca de los muletazos que en ruedos españoles le era imposible instrumentar, desembarcó en tierras del Perú con el sueño y el triunfo, así como el único deseo de a pesar de todo seguir sintiéndose torero.
Aquello pasó y mucho se habló entonces del suceso, pues la noticia saltó a las grandes cadenas de televisión nacionales y mostró lo que muchos no sabe, que es lo que un gran número de toreros hacen cada temporada con tal de torear por culpa de como está el toreo.
Ahora Curro Martínez sigue con su ilusión de torear y lo consigue cuando un empresario se fija en él para ponerlo en un cartel. Yo le he visto torear solamente en un festival en Andújar y tiene su cosa.
Pero si bien hay empresarios que lo anuncian en sus plazas, otros ni siquiera tienen la delicadeza de atenderle ni escucharle. Lo que le pasó hace unos meses es para contarlo y yo aquí lo voy a contar: sabiendo que torear en Linares es cosa complicada dado que allí están Curro Díaz, David Gil, David Sánchez “Saleri” y él, sumado a que hoy por hoy Curro Díaz está toreando regularmente y en Linares es capaz de meter gente,Curro cogió su coche y se plantó en Barcelona para hablar con Balañá. No fue a pedirle que lo anunciara en los carteles de San Agustín, sólo quería hablar con él para que pudiera incluirlo en algún cartel modesto en la Monumental de Barcelona.
Curro Martínez salió en su coche de madrugada desde Linares, atravesó España entera y una vez que llegó a la capital catalana el empresario Balañá no tuvo la delicadeza de atenderle. No quiso malgastar un sólo segundo en recibir a este torero de Linares.
Estas cosas hay que saberlas. Por eso yo lo he contado. Ánimo torero.