Apuntes desde el tendido

Atrás ha quedado la feria que no pudo ser pero que en lo taurino sí que lo ha sido. Hemos retrocedido diez años en el tiempo, cuando por San Lucas se daban cinco festejos. Pero no es un retroceso sino más bien un avance, porque volvemos a recuperar un cierto esplendor después de años de incertidumbre e incluso ostracismo, como aquel en el que se dio una sola corrida en tiempo de descuento, cuando parecía imposible. Con el agravante de ser justo el año en que la plaza cumplía cincuenta años de historia.

Imposible parecía  que este año tuviéramos toros aquí. Acostumbrados como estamos a ser siempre la última feria de la temporada y aguardar pacientemente hasta el final: que no hubiera toros aquí era algo que entraba dentro de lo previsible. Pero por suerte se ha obrado el milagro de volver a los toros por San Lucas justo en el año más extraño de nuestras vidas. Así pues, hay que felicitar principalmente a Tauroemoción por todo lo que ha conseguido, que no ha sido poco. Y esa felicitación se debe hacer extensiva a quienes han cooperado para que así sea: sociedad propietaria de la plaza de toros, Ayuntamiento de Jaén, Junta de Andalucía y empresas privadas.

El balance arroja muchas conclusiones positivas. El ciclo se ha celebrado íntegro, sin ninguna suspensión y eso de por sí es una victoria, porque aquí entra dentro de lo previsto que nos quedemos sin algún festejo por suspensión. Sea por cuestiones climatológicas o por lluvia en la taquilla. Sin rodeos.

No ha habido baile de corrales, lidiándose todo conforme a lo previsto. Y eso también, es importante reseñarlo porque estabiliza en cierto modo uno de los grandes males que teníamos en Jaén: los bailes de corrales continuados año sí, año también, como aquella vez que saltaron seis toros de cuatro hierros diferentes no hace mucho.

Del resultado artístico, a nuestras crónicas nos remitimos. En cambio, sí se hace necesario analizar el formato con que se ha organizado San Lucas este año, tan diferente a lo que estamos acostumbrados al incluir en una misma jornada dos festejos mayores: una matinal de rejones y una corrida de toros por la tarde.

En la presentación del cartel, Alberto García se refería a esta novedad como “modelo francés”, porque en Francia ciertamente es bastante habitual programar varios festejos en una misma plaza a lo largo del día. Este año ha podido resultar, simplemente porque los festejos taurinos han sido casi lo único que se ha conseguido sacar adelante por San Lucas y durante un fin de semana se ha vivido un intenso maratón taurino. Pero en cuanto la Feria de San Lucas vuelva a ser cómo tiene que ser, honestamente pienso que una feria taurina así sería muy difícil poder mantenerla por la propia idiosincrasia de la Feria de San Lucas , enclavada en un recinto ferial al que hay bajar expresamente y del que cuesta la misma vida poder subir.

La programación traía una importante novedad como era el I Concurso Nacional de Recortes “Ciudad del Santo Reino”, que acabó resultando todo un éxito. Esto en Jaén precisamente tiene sentido dado el profundo arraigo que tiene el toro de calle en nuestra provincia y ello sin ir más lejos se traduce en la presencia de dos recortadores jiennenses en este festejo. Todo un aliciente, sin duda. Pero es que el cartel anunciaba a varios de los mejores recortadores nacionales del momento y eso hizo que se desplazaran a Jaén muchos aficionados de otros puntos de España. En el tendido del Coso de La Alameda se oían acentos aragoneses, castellanos, levantinos…

Una noche vibrante, con cinco imponentes toros de “Monteviejo”, algo que para algunos aficionados de por sí ya era todo un reclamo ¿Verdad Ratia?

Al margen de lo que aconteció en el ruedo pero sin salirnos de él, sorprendió mucho la publicidad de empresas privadas en los burladeros y portones. No es algo nuevo en el Coso de La Alameda, y de ello dan fe viejas fotografías en las que los burladeros incluían publicidad de Cinzano, Ducados o más recientemente CajaSur a finales de los noventa.

Personalmente no me gustan, por el efecto estético que producen. Pero sí encuentro en ello un doble significado: de un lado la apuesta de empresas y negocios jiennenses por la fiesta de los toros sin tener que acomplejarse ni esconderse. Y de otro la habilidad de la empresa Tauroemoción para saber generar ingresos atípicos dentro de un espectáculo – el taurino- donde es muy complicado obtener ingresos más allá de la taquilla. Esto además da síntomas que el recinto se encuentra vivo si  a esa publicidad se le añade el colorido que también aportan las pancartas de las entidades taurinas jiennenses. Y hay que tener en cuenta que dos corridas se televisaron por el Canal Movistar Toros.

La Feria Taurina de San Lucas ha traído además el debut en el palco de Lope Morales como Presidente de la Plaza de Toros de Jaén y nuevos asesores.  Ha solventado la papeleta si bien algunos trofeos pueden discutirse por estar de más. Su debut en el palco trajo consigo un simbolismo emocionante como fue tener consigo los pañuelos presidenciales del recordado aficionado Antonio Luis Gómez.

Y así transcurrió nuestro San Lucas de la temporada taurina de la pandemia y con él, el segundo año de Tauroemoción en Jaén. Dos de diez, que es su propósito. Lo conseguido ahora será fundamental para poder consolidar su proyecto, pero sobre todo para contribuir al resurgir taurino de nuestra ciudad algo que poco a poco se va percibiendo. Urge volver a ilusionar a los aficionados que algún desertaron de su plaza aburridos, pero sobre todo urge más aún formar nuevos aficionados y despertar el interés del público de ocasión.

Se nota mucho la ausencia de veteranos aficionados de toda la vida. Desgraciadamente en estos dos últimos años hemos dicho adiós a muchos amigos con quienes hemos compartido nuestra afición. Muchos amigos en muy poco tiempo.  Inevitable recordarlos en estos días y pensar lo mucho que hubieran podido disfrutar en su Plaza de Toros de Jaén, un año más por San Lucas…y cierra España.