Duelo de titanes en el Coso de La Alameda

 

Plaza de Toros de Jaén. Coso de La Alameda. 18 de Octubre de 2020. Día de San Lucas

Dos toros de Núñez del Cuvillo 1º y 6º, dos toros de Juan Pedro Domecq 2º y 5º, dos toros de La Quinta 3º y 4º

Daniel Luque

Grana y azabache

Vuelta al ruedo, oreja y dos orejas

Emilio de Justo

Azul noche y oro

Silencio, dos orejas y ovación

*Sobresaliente: Miguel Ángel Sánchez

Verde oliva y oro

Desde el primer momento se había planteado la corrida del domingo como un duelo, un enfrentamiento, un mano a mano de altura. Y el planteamiento se convirtió en realidad desde que arrancó el paseíllo.

Como prólogo el público hizo salir a saludar desde el tercio a los espadas, gesto bonito ya que en Jaén -y lo digo sinceramente- no nos prodigamos en este tipo de gestos. Y eso ayudó a meter en ambiente a los toreros, al público y a la tarde en sí.

Con un toro formidable de Núñez del Cuvillo dio inicio a una tarde que tenía el aliciente de ver lidiar toros de tres ganaderías distintas, lo cual propiciaba de antemano que la tarde estuviera abierta a las sorpresas.

Fue “Pocaropa-42” un toro de ensueño con el que Daniel Luque se hinchó de torear rematadamente bien. Rozando la perfección. Tras cuatro estatuarios sin moverse del sitio, rematando por bajo con torería, se hizo con el toro. En cuanto le enseñaba la muleta al toro, la tomaba con nobleza y mucha clase en su embestida. Se sintió toreando al natural, llegando incluso a desprenderse del ayuda para acabar toreando por “Luquesinas” y hacer que el público se levantase de sus asientos. Concluyó con unos torerísimos ayudados por alto, acompañando con la cintura la embestida poniendo un broche de oro a una faena muy importante. Pero lo pinchó y posteriormente lo descabelló reiteradamente y se le fue un triunfo grande.

El segundo de su lote, tercero de lidia ordinaria fue un toro de “La Quinta” que fue ovacionado de salida en cuanto se hizo presente en el ruedo. Precisamente los dos toros del hierro cordobés eran todo un reclamo dentro de este cartel y algo que había generado interés entre los aficionados jiennenses que añoran más divisas de este tipo en el Coso de La Alameda.

Se entendió Luque con el cárdeno tercero. Le hizo la lidia que el toro necesitaba. Medida, justa, sin estridencias. Tenía un pitón derecho muy bueno con el que Luque estuvo rotundo. Por el izquierdo se paraba, no quería y le costaba más, echando la cara arriba al final del muletazo. Mató de estocada entera.

Y en el último hizo algo tan complicado, tan meritorio y tan inverosímil como fue recibir de rodillas a la verónica y así sacárselo a los medios, lance a lance, hasta plantarse en el mismo centro del ruedo. ¡Casi ná! Fue este un toro muy blandito, distraído y que a poco que se le apretase se rajaba. Luque hizo cuanto pudo y exprimió al máximo a este quinto del hierro de Juan Pedro Domecq. Terminó la faena en los terrenos del 5 con el toro aquerenciado prácticamente en la puerta de toriles. El estoconazo le valió por sí las dos orejas.

Emilio de Justo regresó a Jaén tras ser proclamado triunfador en la pasada Feria de San Lucas, tras protagonizar una faena de la que se ha venido hablando desde entonces hasta hoy. El cacereño reeditó su triunfo.

De primeras tuvo ante sí un toro de Juan Pedro Domecq imposible.Nunca terminaba de romper. En banderillas esperaba e impacientó a la cuadrilla. Había que exigirle y aún así el toro nada de nada. Abanto total. Y por si fuera poco se echó hasta dos veces desatando las iras del público que protestó con saña este toro insulso, segundo de la lidia ordinaria. Fue pitado en el arrastre.

Cambió la cosa con el cuarto. Otro toro de “La Quinta” ovacionado de salida. Con este toro Emilio de Justo  lanceó con gusto y empaque, y es de justicia reseñar que ayer ambos toreros dieron un auténtico recital del toreo de capa. Un festival de lo que es torear con el capote. Emilio de Justo entendió perfectamente al cárdeno, con su muleta poderosa, desmayándose al natural. Fue muy celebrado su toreo de frente con el puso fin a su faena. Pinchó de primera y mató de estoconazo al segundo intento.

Y muy importante la faena del toreo que cerraba plaza, del hierro de Núñez del Cuvillo, ganadería que trajo el mejor lote del sexteto. En vara descabalgó al picador Germán González, hiriendo al caballo de picar a la altura del cuello. Se cambió de tercio prácticamente sin picar, con el toro crudo. Toro, este último, de gran calidad. Pronto en la embestida y que embestía como un tejón. Emilio de Justo perdió con el descabello lo que hubiera sido un gran triunfo.

La corrida de ayer dejó muchísimos momentos interesantes. Para los alumnos de la Escuela de Jaén, la corrida de ayer fue un compendio de cómo torear bien con el capote y dar sentido a una tarde de toros sin caer en la monotonía.

A ello se añade un altísimo nivel en las cuadrillas, tanto en la brega como en el tercio de banderillas. Ayer se desmonteraron Antonio Chacón y Juan Cantora en el primero, Juan Contreras en el tercero. Raúl Caricol en el quinto y José Chacón en el sexto.

 

Foto: Sebastián Piqueras