Aquello con lo que soñamos

Por José Luis Marín Weil

Hace justo ahora una semana que vivimos una noche largamente ansiada. Me explico. Jaén entregaba a los triunfadores de la Feria de San Lucas los galardones que reconocen sus méritos en el Coso de La Alameda hace ahora unos meses. Y esto, antes no existía en nuestra ciudad.

Como tantas otras cosas, Jaén carecía de algo que existe en muchas otras ciudades. No teníamos unos galardones de prestigio con los que premiar a quienes se anuncian en Jaén por San Lucas cuando concluye la temporada taurina europea. Tan sólo, dos peñas taurinas locales contaban con unos trofeos propios para darle un poquito de categoría a nuestra feria, sucediendo que algunos años ni se podían convocar porque la feria anunciada no se ajustaba a las bases que regulan su concesión, o se quedaban desiertos porque el jurado así lo consideraba. Y no sólo eso, algo peor: ha habido años que ni se han podido entregar directamente por falta de interés por parte del diestro premiado.

Sinceramente alguno tuvo que frotarse los ojos el pasado jueves al ver la sala B del Nuevo Teatro Infanta Leonor, prácticamente lleno, acogiendo una gala taurina. A la misma hora y en la misma ciudad se entregaban otros premios de diversa índole, cierto. Como cierto es que cada uno de esos actos también tenía su público específico. Por eso quiero resaltar la importancia de un acto así, que quizás haya pasado desapercibido ante la sociedad jiennense, y que viene a demostrar que la fiesta de los toros está muy viva en esta ciudad aunque haya quien piense lo contrario o directamente no se quiera ver.

Hemos dejado atrás una década entera llena de incertidumbre temporada tras temporada, salvando la misma con alfileres cada año y en alguna ocasión teniendo toros por San Lucas “in extremis”, anunciando festejos muchas veces repetitivos y con escaso interés, haciendo que muchos aficionados desertaran de los tendidos del Coso de La Alameda y vivieran su afición de plaza en plaza para ver carteles que aquí jamás se podían ver.

Ahora no es que hayamos pasado de cero a cien, pero casi podríamos afirmarlo. En apenas unos meses las circunstancias han cambiado de la mano de la nueva gestora de la Plaza –la empresa Tauroemoción- y no sólo se ha alcanzado una estabilidad que la plaza necesitaba, sino que se está volviendo a respirar ese ambiente taurino que en Jaén tuvimos allá por finales de los noventa cuando en una temporada – de la mano del empresario Paco Dorado- se llegaron a dar ¡diecisiete festejos! en un año en Jaén.

Jaén cuenta actualmente con ocho asociaciones taurinas a pleno rendimiento, algo hasta hace poco impensable. Tiene a dos becerristas en ciernes a punto de debutar de luces en los próximos meses: Fernando de Toro y Pedro Aparicio. Y en el calendario de los aficionados está marcado el 4 de abril para vivir una cita histórica: el debut de la ganadería de Victorino Martín en Jaén.

Todo ello,sumado, da cuenta de la ilusión taurina que se vive en esta ciudad. Pero no sólo eso, nos demuestra que estamos en el inicio de un tiempo nuevo. Y prueba de ello es que muchos aficionados taurinos jiennenses estamos empezando a vivir aquello con lo que soñamos y antes se nos resistía, era impensable o directamente imposible.

 

* Publicado en www.enjaendonderesisto.es