Como un pelele.

Tenía interés por ver la de Palha en San Isidro pues en ella se anunciaba a “Rafaelillo” diestro murciano al que conozco desde que yo tenía ocho años y él unos pocos más,pues taurinamente se crió aquí en las tierras de Jaén bajo el cobijo de los Collado Ruiz,sobrinos del Patas (Ruiz Palomares) que quisieron crear un torero siguiendo los pasos de su tio al sacar adelante a Enrique Ponce.
Por eso siempre procuro seguir en la medida de mis posibilidades la trayectoria de este torero.La última vez que tuve ocasión de verle torear fue el día 9 de abril en la Plaza de Pegalajar y allí se llevó de calle la tarde al cortar 4 orejas,que no orejitas,pegándole un repaso a Reyes Ramón y Juan Ávila.Lo ví sobrado en todos los sentidos.
Y de pronto llegó el día de los Palhas sin que yo me acordara de ello y casi de milagro pude ver la actuación de “Rafaelillo” porque en esos momentos andaba por casa.
Me quedé sobrecogido al ver el palizón que se llevó y de forma instantánea recordé las imagénes de cuando en Murcia hace dos años un toro lo prendió (precisamente con ese vestido) y le destrozó por completo la banda de la taleguilla,o cuando hace ya siete años un novillo le arrancó una muela al entrar a matar en Madrid.Un torero que siempre cobra,que saca un valor tremendo de sus adentros y que da la cara.
Le escuché decir no sé si el domingo o el lunes en “El Toreo” que se ha fracturado un dedo,un mísero dedo de la mano, y esto ha sido suficiente para quedarse parado todo el mes de junio cuando tras su heroíca actuación con los Palhas el otro día parecía que iba camino de dar algunos frutos: una sustitución en Francia que finalmente no ha podido coger por su lesión.
Todavía lo recuerdo por los aires,como si fuera un pelele.