El milagro de Rafaelillo

 

R. RUBIO “RAFAELILLO”  Grosella y oro  Oreja y dos orejas.

1º Dos pinchazos hondos y estocada

4º.Estocada casi entera

JAVIER CASTAÑO  Blanco y oro  Oreja y ovación

2ºEstocada caída

5º Cinco pinchazos, estocada caída y un descabello

VENEGAS  Azul cielo y oro  Ovación tras dos avisos y palmas

3º  Cuatro pinchazos, media estocada y estocada casi entera

6º Pinchazo y media estocada

 

 

Plaza de Toros de Santisteban del Puerto. Feria de Pascuamayo.4º festejo de Feria.

Más de tres cuartos de plaza en tarde nublada pero sin llover.

Seis toros de Miura de diferente juego y condición. Corrieron el encierro por la mañana. Saludaron en banderillas Fernando Sánchez y Joao Ferreira en el quinto. David Adalid en el tercero.

 

Al mismo tiempo que el estoque de “Rafaelillo” se hundía en el cuarto de la tarde, el toro levantó con saña la cabeza en el encontronazo y aupó al torero a las alturas. Dos gañafones seguidos en mitad del viaje, con el cuerpo de “Rafaelillo” prendido por el pecho. Nos temimos lo peor. Presagiamos un cornalón de fatídicas consecuencias.

Al fin, el torero logró zafarse del pitón derecho que lo zarandeaba con violencia. Fuera – aparentemente- de peligro, el chaleco, camisa y corbatín quedaron detrozados y él, profundamente dolorido, magullado y sin saber si estaba herido. Pocos segundos después de aquella batalla, el toro cayó rodado a sus pies. Otra épica de “Rafaelillo” que sigue agrandando su heroicidad en los ruedos, forjada en tardes como la que se vivió en Santisteban del Puerto ante los toros de Miura.

“Rafaelillo” volvió a nacer de nuevo. Esta afirmación, que viene a ser una frase tópica y repetida, define a la perfección lo vivido tras intensos segundos de máxima tensión. Recibió dos orejas de ese toro,al que consiguió dominar a base de poderle con la muleta.

Tiene “Rafaelillo” un sitio que impresiona ante estos toros. Cuando consigue hacerse con ellos, deja pinceladas de su torería que son casi inimaginables ante toros así tal y cómo sucedió con el que toro que abría plaza. En Santisteban ofreció una magnífica dimensión de su toreo y su capacidad lidiadora. Y una vez más, volvió a dejar patente que cuando es contratado en esta provincia, se viene arriba y la gente está con él.

Miura llevó a Santisteban del Puerto una corrida muy interesante, que no dejó indeferente al numeroso público que acudió al reclamo del torismo frente a tres toreros que saben lo que es medirse a los toros de Zahariche. Por la mañana sus toros recorrieron las calles de Santisteban, despertando una gran expectación que hizo que se desplazaran muchos corredores hasta el municipio de El Condado.

Se presentaba en Santisteban del Puerto Javier Castaño. A su primero se le dio muy fuerte en varas, luciendo el torero mucho al toro en este tercio cada vez que lo colocaba en el caballo. Tras caerse el toro, fue protestado con mucha fuerza por parte del público pidiendo su devolución, pero el Presidente optó por mantenerlo en el ruedo. Castaño lo citaba de largo y el toro, que acudía con prontitud y obediencia a los toques, embistió siempre con mucha clase hasta que se rajó en cuanto se supo podido.

En su segundo, la cuadrilla ofreció un gran espectáculo. Daba gusto ver a Marco Galán bregando por bajo, y en banderillas se desmonteraron Fernando Sánchez y Joao Ferreira, un banderillero portugués que ayer nos llamó mucho la atención.

Con la muleta calada, Castaño volvió a lucir mucho al toro dándole distancia. Por el derecho tenía mucho ímpetu el toro. Por el izquierdo, iba mucho mejor. Castaño emborronó con la espada la posibilidad  de alcanzar un trofeo tras sucesivos pinchazos.

Cerraba terna Venegas. El primero suyo, un toraco, quiso saltar al callejón nada más salir. Con medio cuerpo asomando al callejón, la escena recordaba a pasajes de la película “Tiburón”, y a aquellos que vieron cómo el morlaco se les iba a caer prácticamente encima, milagro es que no les diera una ataque de taquicardia ipso facto. Me lo van  perdonar, pero que un Miura como el que salió en tercer lugar se te venga encima nada más salir acojona y mucho.

Tras ese sobresalto Venegas lo recibió  a la verónica, lanceándolo con mucha clase y gusto. En banderillas saludó David Adalid, que protagonizó un vibrante tercio de banderillas.

Brindó su faena a la viuda del ganadero Don Antonio García Vázquez, propietario que fuera de la ganadería “Toros de Moragón”. Recuerdo a un ganadero al que se sentía profundamente unido. Luto por él en su traje de luces.

Toro exigente y con mucha potencia, con el que Venegas siempre estuvo dispuesto. Con la espada Venegas se encontró un escollo, pinchando sucesivamente hasta llegar a oír dos avisos. Una pena.

Su otro toro, que cerraba plaza, se distraía con cualquier cosa.  Venegas tuvo que insistir y persistir para que el toro le hiciera caso. No hubo muchas opciones para el lucimiento.