¿Quién quiere ser picador?

Muchos chavales ingresan en las escuelas taurinas con el firme deseo de convertirse en toreros y llegar a ser figuras del Toreo.Y como son muchos los llamados y poquísimos los elegidos al final sólo llega a ser figura el privilegiado.

Algunos abandonan el Toreo,otros se pasan a servir estoques desde el callejón,y los hay que dedicen a tiempo cambiar el oro por la plata.Pero nadie absolutamente nadie entra en una escuela taurina queriendo llegar a ser picador de toros.

Nadie se habrá parado a pensar en que si ya es difícil en estos tiempos que un chaval sueñe con vestirse de luces,imposible será entonces tratar de pensar que un joven sueña con subirse a un percherón a lanzarle la vara a un morlaco.Y esto es preocupante.

Resulta curioso pararse a pensar que en otros tiempos los picadores ocupaban las letras más grandes de los carteles y su papel en el festejo cobraba mayor importancia,espectacularidad y protagonismo.Es más,por ello siguen conservando el privilegio de vestirse de oro.

Un figura la del picador (…también conocido como piquero,varilaguero,puyero…) que tarde tras tarde se lleva las broncas del espectáculo de manos de un público que siempre ve en él el malo de la película.
Aquí en la provincia tenemos varios y se da en ellos la común circunstancia que son hombres de campo ligados profundamente a la ganadería y en particular al oficio de vaquero o mayoral.El gran Manolo Montiel,los Olmo de Vilches,Agustín Navarro (que va con El Cordobés) o el joven Agustín Collado (que va con Manzanares hijo) son algunos de ellos.

Esta reflexión la hago porque se me ha quedado grabada la imagen de la novillada del otro día en Madrid cuando Molés puso mucho empeño en que no se le perdiera detalle a un picador de sólo 16 años que debutaba por primera vez y para colmo en Las Ventas.

Aquello me emocionó,porque pensaba que hoy día un chaval de 16 años no iba a querer ser picador.